Si Extremadura es la gran desconocida en nuestro país y el pequeño pueblo de Peraleda de San Román ni te cuento…
Pues ahí, en ese lugar escondido pero maravilloso decidieron Francisco y Amalia plantar olivos y criar cabras…bueno y chiquillos y chiquillas, pero esa es otra historia.
Cuando vayas a tu primera Experiencia Oleica pensarás: esta gente no encontró otro sitio más escarpado y más alejado del pueblo (de hecho oficialmente se encuentra en el pueblo de al lado)…pero si te paras a mirar bien te darás cuenta que quizá no encontraron otro lugar más bonito.
El clima, la altitud y la fauna salvaje dan sabor a la tierra, la inclinación de sus terrenos de cultivo da valor a su aceite, es el sabor a superación y al gusto por las cosas bien hechas, a mano, como antes.
El placer comienza en las puntas de los dedos y se extiende hasta el limite de tu cuerpo cuando se junta con la tierra
La precisión de la mano, la experiencia y el buen hacer de la mente gobernando el hacha alcotana hasta que dejas de sufrir
El zimbreo de tu cuerpo, el dolor punzante en el hombro, esas sensaciones que toda persona debería experimentar
En una realidad desvirtuada por lo virtual, en un mundo sin contacto cara a cara es el momento de sentir de nuevo, como antes, cuando todo era distinto.
Juanma Gujetas, deportista de élite
Un giro más en tu experiencia de unión con la tierra y con el árbol, un abrazo continuo a sus ramas y sus hojas, el respeto que otorga estar horas recogiendo con tus manos desnudas el fruto de sus flores. Muchas horas. Pero muchas horas.